Método: el psicoanálisis es cura por la
palabra, basado en el método de la asociación libre.
Como
norma fundamental el paciente es invitado a decir todo lo que le venga a la
mente sin
restricciones
ni consideraciones sobre el contexto, decencia sentimiento, vergüenza o culpa u
otras
objeciones. Por adherir a esta regla el proceso de pensamiento del paciente va
encontrando
sorprendentes
conexiones que revelan aspectos hasta ese momento inconsciente como deseos y
defensas,
así como conflictos inconscientes irresueltos que afloran como ocurrencias en
la
transferencia.
Escuchando
esas asociaciones el analista ingresa en un proceso mental similar llamado
atención
flotante por la cual va siguiendo las comunicaciones de los pacientes, así como
anoticiándose
de sus propias asociaciones al respecto como emergencia de la
contratransferencia.
La integración de estos diversos tipos de información es principalmente un
trabajo
interno del analista que, observando los procesos de transferencia y
contratransferencia
que
eventualmente lleva a una gestald emergente (una fantasía inconsciente) la cual
puede ser
experimentada
por ambos, analista y paciente. Con la ayuda de las intervenciones del
analista, a
menudo
interpretaciones sobre el aquí y ahora de la transferencia, un nuevo
entendimiento
sobre
el sufrimiento del paciente va apareciendo en la sesión. Aplicar repetidamente
este tipo de
interpretaciones
a diferentes situaciones es lo que hace al paciente cada vez más capaz de
reconocer
los orígenes de su sufrimiento. Resolver esos conflictos es lo que va colocando
al
paciente
en una nueva perspectiva de sus problemas, lo vuelva más libre de inhibiciones
y haga
nuevos
lugares en su mente para pensar más tranquilo nuevas elecciones.
Encuadre: el método descripto anteriormente
es el aplicado en un encuadre clásico: el
paciente
yace confortablemente recostado en el diván, diciendo todo lo que le viene a la
mente,
sin
la distracción de mirar al analista quien usualmente está sentado por detrás.
Esto permite a
ambos
participantes de esta experiencia esforzarse por vivir lo que transpira en la
sesión, el
paciente
se siente plenamente inmerso en las condiciones de su mundo interno, revive sus
recuerdos,
revisita y repasa importantes experiencias, habla sobre sus sueños y fantasías,
todo
esto
forma parte de la sesión analítica lo que va permitiendo echar luz sobre la
vida y la historia
del
paciente. La sesión analítica usualmente dura entre 45 y 50 minutos. Para
profundizar el
proceso analítico preferiblemente debe ser tres, cuatro, o cinco días a la semana. Una frecuencia.

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